viernes, 22 de julio de 2016

Mitología egipcia II: Mitos de la creación





Hoy no toca hablar de libros, ni de literatura fantástica, aunque a veces esta tenga que ver con el mundo de los dioses. Ya sabemos que hay autores, como Rick Riordan, que han escrito algunas sagas basadas en la mitología que son increíblemente divertidas. Pero ese no es el tema de hoy. No, hoy vamos a hablar de mitología, en concreto de la Mitología Egipcia.

En este segunda parte (si quieres lee antes la Parte I) hablaremos sobre la cosmogonía en el mundo egipcio. Pero... ¿Qué demonios es una cosmogonía?






Pues, aunque pueda parecer lo contrario, es algo fácil de entender –más o menos–. Se llama cosmogonía a la narración mítica que pretende dar respuesta al origen del universo y de la humanidad. 

Ahí es nada.

En el mundo existen muchas cosmogonías –tantas como religiones hay–. Por poner un ejemplo, para los antiguos griegos el mundo surgió del Caos cuando Gea, el Tártaro y Eros surgieron de sus profundidades para crear todo lo existente, dando lugar a la vida y al mundo tal y como lo conocemos... (es una historia más compleja, pero ya hablaremos de otras mitologías más adelante). 
Otro ejemplo de cosmogonía es la de cristianos y judíos narrada en el Génesis, donde explica como el mundo fue creado en 7 días por Yahvé.


Para los antiguos egipcios no existía un único dios creador, sino varios, por lo que a lo largo de los siglos se creó un enorme sincretismo que unía o separaba a las distintas deidades creadoras. 

En Egipto son varios los dioses que se atribuyen el honor de haber creado el mundo, entre ellos: Amón, Ptah, Knum, Atón, Atum, Geb o Ra. Cada uno creó el mundo de una manera distinta, con sus peculiaridades y sus características.


En este caso, nos centraremos en tres de estos mitos creacionistas: los que encabezan Ptah, Atum-Ra y Thot.

1. PTAH (TEOLOGÍA MENFITA)



En la ciudad de Menfis la deidad principal era Ptah, patrón de los arquitectos y artesanos. Durante el Imperio Nuevo esta ciudad aumentó su preeminencia en la sociedad egipcia, y con ella su dios patrón. 

La cosmogonía de Menfis es curiosa por la forma tan diferente de creación del mundo que propone, en relación al resto de mitos de la creación de Egipto. Su cosmogonía se conserva en la piedra de Shabaka, que algunos expertos datan del Imperio Antiguo, donde se cuenta que Ptah creó con su inteligencia y la palabra el mundo que nos rodea. 

En un principio todo era caos sin luz ni oscuridad. Entonces el dios Ptah –como representación de la colina primordial– mediante una idea de su pensamiento creó, a través de la palabra y de su corazón, su deseo de concebir el mundo.  

Así es como Ptah pensó el mundo y de su corazón, de su deseo más profundo, surgió el dios Atum y las primeras aguas (Nun y Nunet) de las que surgirán la vida y los demás dioses. 


2. ATUM (TEOLOGÍA HELIOPOLITANA)


Los nueve dioses principales (Atum-Ra, Shu, Tefnut, Geb, Nut, Osiris, Isis, Set y Neftis) surgen de la evolución ideológica de los sacerdotes de Heliopolis, en el delta del río Nilo. 

En un principio, en el Antiguo Egipto los dioses se agrupaban en parejas como principios femeninos y masculinos de un mismo concepto –de ahí la razón de tantas parejas de dioses hermanos que acaban uniéndose en matrimonio sagrado–. 

El dios principal es Atum, deidad que se hizo a sí misma y de su esencia creó a los demás dioses comenzando con los principios de el aire (Shu) y el vacío (Tefnut). Atum subió a la colina primigenia y creó a este primer par de dioses. De ellos nacieron la tierra (Geb) y  el cielo (Nut), que quedaron separados por su padre Shu



De la relación entre la tierra y el cielo surgieron otros cuatro dioses: la vegetación (Osiris), la fertilidad (Isis), el desierto (Set) y la infertilidad (Neftis). Con el tiempo la deidad independiente Ra será asociada a Atum como dios creador pasando con el devenir de los siglos a llamarse únicamente Ra, el dios solar, que tiene tres nombres (Jepri o amanecer, Ra o mediodía y Atum o crepúsculo –Se les representa como un niño, un hombre y un anciano–). 

Según el mito, Ra surgió de ese caos primigenio, siendo incubado por cuatro parejas de dioses ancestrales:  Nun y Naunet (las aguas inferiores y el cielo inferior), Kuk y Kauket (la oscuridad y las tinieblas), Huh y Hauhet (el ilimitado y la ilimitada) y Amón y Amauet (el oculto y la oculta). 

Como podéis ver en Heliopolis el culto solar era primordial, al igual que los dioses, ya sean con forma de animales o humanos, representaban las fuerzas y los elementos de la naturaleza que habrían intervenido de una manera u otra en la creación del mundo tal y como la conocían. 

La teología heliopolitana fue  de las más importantes de Egipto y una de las que más se conocen a día de hoy.

3. THOT (OGDOADA)



Se creó una teoría muy similar a la Heliopolitana, pero en este caso las cuatro parejas de dioses: Nun y Naunet (las aguas inferiores y el cielo inferior), Kuk y Kauket (la oscuridad y las tinieblas), Huh y Hauhet (el ilimitado y la ilimitada) y Amón y Amauet (el oculto y la oculta), crearon un huevo o loto místico del que surgiría el dios solar Atum-Ra

La rareza de esta teoría es que encumbra a un dios local (Thot) y lo eleva a la categoría de dios creador e omnipotente sin participar del momento de la creación. Esto es así porque este dios representa a la luna, y serviría como contrapunto a la fuerza del dios sol y de los dioses que lo traen al mundo.



Como podéis comprobar, la cosmogonía egipcia es sincrética y confusa al mezclar elementos observados de la naturaleza y darles el poder y las opciones ilimitadas que crean el mundo de los dioses. 

Me fascina como explicaban el mundo los antiguos egipcios, y si le quitamos la parte divina, no nos quedan teorías tan descabelladas. Al fin y al cabo, sin ese caos primigenio, acuoso y oscuro, del que ya hablaban los antiguos egipcios no habría podido surgir nada más.

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