martes, 31 de marzo de 2015

Martes de Arte: El Cristo Crucificado


¡Hola lectores!


¿Conocéis el cuadro titulado "El Cristo Crucificado" del genial Velázquez?  ¡Vamos a descubrirlo!




Me ha parecido muy oportuno comentar esta obra de arte ya que estamos inmersos en esa semana del año que conocemos como Semana Santa. He de reconocer que toda la obra de Velazquez me encanta, pero este cuadro siempre me ha despertado un cierto desasosiego. Más aún porque Velázquez no ha pintado demasiadas obras religosas y esta sería bastante importante.

Creo que es espectacular. Sereno contraste entre lo oscuro del mundo y la luz que imana Cristo en sus últimos momentos antes de morir después de su pasión. Realmente puedes sentir la majestad de lo que ocurre, su trascendencia, creas o no creas en lo que representa. 
La composición, colores y técnica es impecable, pero lo que más llena de una obra tan sencilla es la grandeza y dignidad que desprende en un momento tan humillante como debió ser una muerte por crucifixión. Por eso mismo, es una representación idealizada, pues para que fuera realista tendría más sengre, magulladuras y demás.

Ahora viene el reto. ¿En que libro sale esta obra?

Pues he hecho un poco de trampa la verdad y no es un libro, sino un maravilloso poema de Miguel de
Unamuno, que dice así (este es el primer fragmento del poema completo):

 ¿En qué piensas Tú, muerto, Cristo mío?
¿Por qué ese velo de cerrada noche
de tu abundosa cabellera negra
de nazareno cae sobre tu frente?
Miras dentro de Ti, donde está el reino
de Dios; dentro de Ti, donde alborea
el sol eterno de las almas vivas.
Blanco tu cuerpo está como el espejo
del padre de la luz, del sol vivífico;
blanco tu cuerpo al modo de la luna
que muerta ronda en torno de su madre
nuestra cansada vagabunda tierra;
blanco tu cuerpo está como la hostia
del cielo de la noche soberana,
de ese cielo tan negro como el velo
de tu abundosa cabellera negra
de nazareno.Que eres, Cristo, el único
hombre que sucumbió de pleno grado,
triunfador de la muerte, que a la vida
por Ti quedó encumbrada. Desde entonces
por Ti nos vivifica esa tu muerte,
por Ti la muerte se ha hecho nuestra madre,
por Ti la muerte es el amparo dulce
que azucara amargores de la vida;
por Ti, el Hombre muerto que no muere
blanco cual luna de la noche. Es sueño,
Cristo, la vida y es la muerte vela.
Mientras la tierra sueña solitaria,
vela la blanca luna; vela el Hombre
desde su cruz, mientras los hombres sueñan;
vela el Hombre sin sangre, el Hombre blanco
como la luna de la noche negra;
vela el Hombre que dió toda su sangre
por que las gentes sepan que son hombres.
Tú salvaste a la muerte. Abres tus brazos
a la noche, que es negra y muy hermosa,
porque el sol de la vida la ha mirado
con sus ojos de fuego: que a la noche
morena la hizo el sol y tan hermosa.
Y es hermosa la luna solitaria,
la blanca luna en la estrellada noche
negra cual la abundosa cabellera
negra del nazareno. Blanca luna
como el cuerpo del Hombre en cruz, espejo
del sol de vida, del que nunca muere.
Los rayos, Maestro, de tu suave lumbre
nos guían en la noche de este mundo
ungiéndonos con la esperanza recia
de un día eterno. Noche cariñosa,
¡oh noche, madre de los blandos sueños,
madre de la esperanza, dulce Noche,
noche oscura del alma, eres nodriza
de la esperanza en Cristo salvador!


¿Y vosotros, conocíais este cuadro o el poema?

Espero que os haya gustado.

Un abrazo,
Ana.

3 comentarios:

  1. ¿Conoces alguna curiosidad acerca de este cuadro? ¡Compártela conmigo!

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  2. Uff, lo adoro!! Lo pintó justo antes de irse de viaje a Roma y es una especie de homenaje a sus raíces sevillanas, sobre todo por la iconografía, un cristo de cuatro clavos (los más famosos son de tres), pero los de cuatro clavos son la iconografía que impuso en Sevilla en el Barroco el pintor Francisco Pacheco, que además de maestro de Velázquez, fue su suegro.

    Alaa, curiosidad!! XDD

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    Respuestas
    1. ¡Gracias! La verdad es que recibió una educación artística muy esmerada para la época y eso se reflejó en su obra :) (se pegó dos viajazos a roma pagados por la corona jeje).
      La polémica de los 3 o 4 clavos tuvo que ser ardua en la época, con todo el proceso de la Contrarreforma empujando y tal, pero que Velázquez se decantara por los cuatro clavos debió influir en que durante el Barroco veamos más Cristos de 4 clavos que de 3 :)

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